Miroslav Holub


Por supuesto,
la primera filosofía
es la filosofía del hígado, de los riñones,
del músculo cardiaco,
islotes pancreáticos,
médula ósea roja,
y células del tallo,
infinitas en su propio estilo.

En el programa socrático del transplante,
ese discurso del cuerpo, cuchillo y electrónica
un yo no espiritual se cruza con otro,
mientras que un virtuoso automático
toca un solo de violín, acompañado por una orquesta
de trompetas mudas.
Mozart debe haber deseado obtener un riñón,
Spinoza estuvo esperando unos pulmones nuevos,
y Kierkegaard necesitaba un corazón,
o por lo menos una válvula.
Todo en vano.

Puesto que
esa carne sangrienta
en las garras de los pájaros de la caverna de la narcosis
es la única sabiduría verdadera
nueva, real,
y transmisible

Inventario de lugares inoportunos

Constantino Cavafis

TERMINADO

En medio del temor y las sospechas,
con espíritu agitado y ojos de pavor,
nos consumimos y planeamos cómo hacer
para evitar el seguro
peligro que así terriblemente nos amenaza.
Y sin embargo estamos equivocados, ése no está en nuestro camino:
falsos eran los mensajes
(o no los escuchamos, o no los entendimos bien).
Otra catástrofe, que no la imaginábamos,
repentina, violenta cae sobre nosotros
y no preparados -de dónde tiempo ya- nos arrebata.

Alejandra Pizarnik

DESFUNDACIÓN Alguien quiso abrir alguna puerta. Duelen sus manos aferradas a su prisión de huesos de mal agüero. Toda la noche ha forcejeado con su nueva sombra. Llovió adentro de la madrugada y martillaban con lloronas. La infancia implora desde mis noches de cripta. La música emite colores ingenuos. Grises pájaros en el amanecer son a la ventana cerrada lo que a mis males mi poema.

***



FIGURAS Y SILENCIOS Manos crispadas me confinan al exilio. Ayúdame a no pedir ayuda. Me quieren anochecer, me van a morir. Ayúdame a no pedir ayuda.

Kazuko Shiraishi

Meditación Ardiente






Meditación ardiente
Soy una meditación que quema
Dentro guardo una isla acuosa
pájaros marinos y la luna llena
Alquilo un hogar a los cocodrilos del Nilo
Mi meditación no es agua azulada
sino rojo deseo
Creciendo en sus ojos
alimento los cocodrilos con un sol deleitable
y los dejo dormir
Vivo en una meditación que quema
oyendo la isla acuosa golpeada por las olas
callada silenciosamente

Juan Antonio González Iglesias


Este es mi cuerpo

Me tocas con los ojos cuando lees
un suspiro, unas ganas en las sílabas
que traducen las sílabas del cuerpo.
Soy yo el que te acaricia, no las letras
que sólo son la senda que camino.
En este mismo instante te acaricio,
te beso con cuidado. Lentamente,
como en todos los comienzos, por los labios,
por la sed, por los ángulos del agua.
Soy yo. No es un poema. No es un verso.
Son mis manos. Trasladan su impaciencia
al desorden de un cuerpo en otro cuerpo.
Precisamente el orden más perfecto
es la aceleración que descompone
los poros y los abre, los asombra
con la urgencia de otros poros, los seduce
con la boca, los graba en los sentidos,
y luego los escribe y te acarician.
Soy yo. Mi sed, el hambre de un poema.


Gonçalo M. Tavares,


Ignorancia

Una ignorancia súbita, de una intensidad incalculable.

Es no entender de la forma más humana que existe.

No es el miedo, en el animal,

no es la explosión en la materia; es el espanto.


***

Mar

No te espantes con máquinas,

con invenciones de última hora.

Increíble es la cantidad de elementos

que aún no obedecen a los hombres.

Yves Bonnefoy

Que el verbo se extinga sobre esa faz
del ser al que nos expusimos,
sobre esa aridez que atraviesa viento único de finitud.

Que quien ardia en pie como una vina
que el cantor extremado ruede desde la cima
iluminando la inmensa materia idecible.

Que el verbo se extinga en la sala baja
donde te me reunes, que la lumbre
del grito se apiñe sobre nuestras palabras que enrojecen.

Que por mi muerte el río se alce
y tome sentido.

[]