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Kaneko Mitsuharu

A cierta mujer soltera


Una mujer se desnuda.
Mas no a la espera de caricias.

En la pasajera luz del día
la tenue fragancia de la piel.
Insinuaciones finas
en los delgados pétalos
de una mujer que no conoce la sensualidad.

Como golpes que maduros
se iluminan de azul claro,
aquellas marcas que lleva sobre todo el cuerpo
son rastros de los dedos que la han tocado.
Igual al fruto no vendido
dejado en la vitrina
de una fruteria.

Una dama se desnuda. Sólo un instante
para cambiarse el vestido veranero
por el de otoño.

Shuntaro Tanikawa

El ingenuo

LA PROPIA PUNTA DE LOS PIES se ve terriblemente lejos
los cinco dedos, como cinco desconocidos,
se congregan indiferentes

junto a la cama hay un teléfono que me conecta al mundo
pero no hay nadie a quien quiera llamar
desde que recuerdo, mi vida sólo consiste en tareas por
[hacer
ni mi padre ni mi madre me enseñaron cómo hablar de
[las cosas que suceden en el mundo

me apoyo en versar de una frase a otra desde hace
[cuarenta años
si me preguntan: ¿tú quién diablos eres?, responder “soy
[un poeta” como lo más seguro
es algo ambiguo
cuando abandoné a aquella mujer… ¿era un poeta?
cuando como mi papa asada favorita … ¿soy un poeta?
yo, el de la cabeza adelgazada… ¿acaso un poeta?
hombres semejantes, de edad mediana y que no son
[poetas, abundan

yo sólo soy un niño ingenuo
que persigue mariposas de palabras bellas
ese niño —genio y fi gura—
jamás notó el herir a otros
sino hasta su sepultura

la poesía
es tan absurda

Poemas Japoneses a la Muerte



La verdad encarnada en los Budas
Del futuro, del presente y del pasado;
Las enseñanzas que recibimos de los
padres de nuestra fe:
Todo está en la punta de mi bastón.
Goku Kyonen
XIII

La vida es una rueda que no deja de girar
y cada día es el día
Quien recita poemas a su muerte
Añade escarcha a la nieve
Mumon Gensen
XIV

una gota de agua se hiela al instante:
Mis setenta y siente años.
Todo cambia de golpe.
Manda agua del fuego.
Kaso Sodon
XV

Me he pasado la vida afilando la espada.
Y ahora, cuando me enfrento a la muerte,
La desenvaino, y he aquí
que la hoja esta rota
¡ay!
Dairin Soto
XVI


Haiku


Si a la luna
se hincase un mango
¡qué buen abanico!

Sookan

***

Para conocer la flor del ciruelo
tanto el propio corazón
como la propia nariz

Onitsura

***

Sobre la campana del templo
posada, brillando
¡una luciernaga!

Shiki

***

Kazuko Shiraishi

Pequeño Planeta

Este pequeño planeta empieza
a tener dolor de cabeza
Desde cuando lo ocuparon los humanos y
lo arrancaron de las manos de Dios
La sangre verde se seca, las venas de la tierra
se mustian
Las ballenas son arponeadas antes de que puedan
enviar cantando la Telepatía del Amor
Grandes moscas-con-turbinas-jet circundan la cabeza
del planeta y convierten el occidente
en una calavera
El planeta se precipita totalmente
hacia el siglo XXI
Mientras tanto los asesinos consagran
al Dios de la Ciencia
y alientan la carrera de las grandes armas
Pateando el globo en la cabeza y
pinchando su piel
Parece que la tierra no volverá a curarse,
Demasiados humanos ocupados frente al televisor
Y ninguno dice algo sobre salvar
el planeta
¿Atestiguará alguno sobre nuestro pequeño
planeta del Arca de Noé lanzado
al universo?
Sólo si son capaces de excavar una
Cápsula del Tiempo que se llama Futuro
París, 9 de diciembre de 1982

Ono No Komachi



Que todavia
se quede largo rato
yo no lo creo.
Breve noche de amantes:
siempre noche de otoño.

**

En la colina
el sol se clava, fiero.
Roncas cigarras.
Nadie me llama, sólo
el viento, él sólo. Nadie

**

El color de las flores
se ha desvanecido
mientras que, vanamente,
sobre mi cuerpo envejecido
leo mi paso por el mundo.

Kazuko Shiraishi

Meditación Ardiente






Meditación ardiente
Soy una meditación que quema
Dentro guardo una isla acuosa
pájaros marinos y la luna llena
Alquilo un hogar a los cocodrilos del Nilo
Mi meditación no es agua azulada
sino rojo deseo
Creciendo en sus ojos
alimento los cocodrilos con un sol deleitable
y los dejo dormir
Vivo en una meditación que quema
oyendo la isla acuosa golpeada por las olas
callada silenciosamente

Haiku/ Mario Benedetti



El girasol
no conoce de eclipses
siempre te alumbra


***


Estas tristezas
me las trajo el crepúsculo
y no se fueron


***


bloqueo/ Alzheimer
Hiroshima/ otan/ sida
no fue un buen siglo


***


Me compre un tango
en el kiosko de adioses
del aeropuerto

Yukio Mishima

CAFÉ BLANCHE

Creyendo que la mejor cura contra la melancolía
eran esas superficies radiantes y abiertas
fuiste hasta las memorables ruinas
y viste la estatua de basalto
que del cuerpo de Antonio hicieron.
Grecia era el testimonio, bajo esa copiosa
y virulenta luz, de cómo solo lo externo
tiene propia existencia.
Ética y belleza
eran una y lo mismo.
Tallar el cuerpo era
tallar también el alma.
Curar el odio a si mismo
era curar la soledad.

De vuelta a casa, liberado ya del pasado,
con aquellas camisas de colores chillones,
tus negros pantalones de tres prenses,
tus zapatos puntiagudos y habaneros,
el desnudo pecho mostrando la cadena
de oro macizo y los cinco medallones
entrabas al Blanche y pasabas las noches
bebiendo cubatas y quemando porros.

Todas y todos eran tuyos.
Te enamorabas, sin duda.
Amabas tanto los ritos de la carne,
su lenguaje y sus palabras
que incluso ahora, cuando escribes,
no sientes, tampoco, interés alguno
por el “acto final”.

Haiku/ Yosa Buson



Cuando nada,
la rana está en un estado
de completa entrega.


***


Shuntaro Tanikawa

30


No dejare a las palabras descansar

A veces se sienten avergonzadas de ellas mismas

Y quieren morir, dentro de mi

Cuando eso pasa estoy enamorado.


En un mundo de otra forma

Gente callada – nadie- parloteando

Lo que es mas, sol, árboles y nubes

No están concientes de su belleza.


Un avión volando rápido con la forma de pasión humana.

Aunque el cielo azul pretende ser su espalda

De hecho no hay nada ahí.


Cuando llamo afuera, en voz baja

El mundo no responde

Mis palabras no son distintas de aquellas de los pájaros

Shuntaro Tanikawa

la muerte en el sueño
con mano ágil y callada
arrastra todos los pormenores de la vida
hasta que en breve se marchitan las fl ores del altar,
pero a nuestra conversación idiota hasta el amanecer,
[no pone fi nal

la muerte es algo desconocido
y lo desconocido carece de pormenores
es ahí donde se parece a la poesía
tanto la muerte como el poema sintetizan la vida
pero quienes sobreviven, mucho más que la síntesis,
disfrutan esos pormenores crecientemente arropados en su
[misterio

Haiku/ Matsuo Bashoo


Ante el relampago
Dichoso
El que nada sabe


***


Ahora
Vamos a contemplar la nieve
Hasta el cansancio


***


No pertenece
Ni a la noche ni a la mañana
La flor del melon


Haiku/ Yosa Buson




Días de permiso
Mientras cuecen las habas
Se evaporan los sueños


***


Ráfaga de inivierno
El quejido del agua
En la roca se quiebra



Haiku/ Yosa Buson




Habiendo pasado Bashoo
todavía el año
no ha atardecido tras él


***



Haiku/ Mario Benedetti



Si en el crepúsculo
el sol era memoria
ya no me acuerdo


***


Las religiones
no salvan / son apenas
un cotratiempo


***


Lo peor del eco
es que dice
las mismas barbaridades

Haiku/ Arakida Moritake



¿Estoy viendo flores caidas
que retornan a la rama?
¡Es una mariposa!


Moritake

Haiku/ Matsuo Bashoo


¡Vainas de pimienta
Añádeles alas
y serán libélulas!

***

Bien, nada ha pasado
ayer tomé
orbe y sopa.

***

Un viejo estanque;
al zambullirse una rana,
ruido del agua.



Haiku/ Matsuo Bashoo

Este camino
ya nadie lo recorre
salvo el crepúsculo

----


Nada indica
en el canto de la cigarra
que pronto estará muerta


Matsuo Bashoo

Shuntaro Tanikawa

[...]

Estaba lavando un cenicero de metal oxidado en el cuarto
de baño de la antigua casa de Suginami antes de hacerle
reparaciones, cuando entró mi padre, de unos sesenta años,
vistiendo un kimono negro. Este canasto de ropa sucia hecho
de ladrillos, así, con la mismaa estructura de antes, está en
buena condición -dijo. Se lavó las manos y fue hasta el toallero,
por lo que cres que tengo que cambiar ese toallero más cerca
del lavabo. Mi padre me pregunta si no hay algo raro y le
digo que todo está bien. Mis sentimientos entonces eran lo
mismos que sentía hacia el hombre absorto que era mi padre
hace un mes. De pronto, la escena se torna de largo alcance
hasta el momento en que vi la antigua casa de mi tía desde
el jardín. Mi padre ha muerto -me di cuenta- y dentro del
sueño llore con todo el alma. Cuando abrí los ojos no supe
si en verdad habia llorado o no.

[...]