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Fernando Pessoa

Quizá no sea más que mi sueño...
Esa sonrisa será para otro, o las prpuestas de otro,
rubia débil...
esa mirada para mí casual como un calendario...
ese agradecerme cuando no la dejé caer en el tranvía,
un agradecimiento...
perfectamente...
me gusta oírle en sueño el seguimiento que no hubo
de cosas que no llegó a haber.
¿La muchacha que nunca es adulta se prostituye?
Creo verdaderamente que poca muchacha llega a ser adulta y puta,
y la que llega a ser adulta y puta muere sin pasar por eso.

Rubia débil, figura inglesa absolutamente portuguesa,
cadsa vez que te encuentro me acuerdo de versos que olvidé,
está claro que no me importas nada
ni me acuerdo de haberte olvidado sino cuando te veo,
pero al encontrarte das sonido al dia y al destino,
una poesía de superficie,
una cosa más en el menos de la inutilidad de la vida...
Rubia débil, feliz porque no eres enteramente real,
porque nada que vale la pena de ser recordado es enteramente real,
y nada que vale la pena de ser real vale la pena.

Fernado Pessoa

Álavaro de Campos

Oxford Now


Quiero el bien, quiero el mal, y al final no quiero nada.
Estoy mal acostado sobre la derecha, y mal acostado sobre la
izquierda
y mal acostado sobre la consciencia de existir.
Estoy universalmente mal, metafísicamente mal,
pero lo peor es que me duele la cabeza.
Eso es más grave que el significado del universo.

Una vez, andando por Oxford, en un paseo campestre,
vi levantarse, de la curva de la carretera, a poca distancia,
la vieja torre de una iglesia por encima de las casas de la aldea
o villa.
Se me quedó fotográfico ese nulo incidente
como una doblez transversal desmembrando el pliegue de los
pantalones.
Ahora viene a propósito...
Desde la carretera yo proveía espiritualidad a esa torre de iglesia
que era la fe de todas las eras, y la eficaz caridad.
Desde la vidda, cuando llegué allí, la torre de la iglesia
era la torre de la iglesia,
y además, estaba allí.

Se es feliz en Australia, siempre que no se vaya allí

Fernando Pessoa

No estoy pensando en nada,

Y esta cosa central, que no es ninguna cosa,

Me resulta agradable como el aire de la noche,

Fresco en contraste con el cálido verano de este día.

No estar pensando en nada, ¡es tan bueno!

Pensar en nada

Es tener el alma en propiedad y entera.

Pensar en nada

Es vivir íntimamente el flujo y el reflujo de la vida.

No estoy pensando en nada...

Es como si acostado en mala posición

Me doliera la espalda, o un lado de la espalda.

Siento amargor de boca en el alma:

Es que, al fin y al cabo,

No estoy pensando en nada,

Realmente en nada,

En nada...

Fernando Pessoa

[Fragmentos]

La naturaleza esconde, no revela.

Todo este universo luminoso y oscuro

a cuya suma de energías llamamos naturaleza

es una mascarada, un vestido y un sueño.


[…]


La naturaleza no es Isis, sino el velo de Isis.


[…]


Conocer es errar, y el oráculo que dijo conócete propuso trabajo mayor que el de Hércules y un enigma más negro que el de la esfinge.


Desconocerse conscientemente: he aquí el enigma

Emplear activamente la ironía. Análisis paciente y expresivo de los modos de conocernos, el conciente registro de la inconsciencia de nuestras consciencias, la metafísica de las sombras autónomas, la poesía del crepúsculo de la desilusión.


[…]


Vivimos todos lejanos y anónimos; y disfrazados sufrimos, desconocidos.¿Saber que quienes somos no nos atañe, que lo que pensamos o sentimos es siempre una traducción […] no será ser extranjero en la propia alma, exiliado en las propias sensaciones?


El mito es la nada que lo es todo


[…]

de El Marinero/ Fernando Pessoa

…Las repito siguiendo una voz que no oigo

Y que me las esta murmurando en secreto…



Y al final quién sabes si soy yo así y si esto es sin duda lo que siento.

Quien tenga mayor conocimiento que yo en este estado que levante la mano sin miedo y me lo explique, porque no hayo razón otra al mundo y esta realidad que un absurdo.


No me siento más quecargando una piedra que tiene un destino predeterminado por mi mente, por los dioses de mi mente, las leyes de la naturaleza suprimen mi libertad y yo siento que desfallezco porque me aleja de mi propia voluntad, me alejo de mi propia voluntad por no querer siquiera creer en ella.


Se pierde la fe del medio día, no porque no crea que ella llegara, si no precisamente porque llega justo a tiempo en el futuro - se sabe que siempre continúa algún otro día-


Los días pasan y no soy yo más ni menos para que no pasen,

Las aguas corren y no soy yo ni más ni menos para que las aguas corran.


Quien se hayo en este cataclismo y logro salir triunfante

Deje su egoísmo y venga a ayudar a los desfallecidos

O no… quien sabe si tenga la fuerza de escucharle...

La voluntad de querer hacerlo…


…Toda hora es madre de sueños…

La vida nos acecha siempre y se escucha un eco de cada historia que reconstruimos de nuestra verdad

Fernando Pessoa

88.

Se cruzó conmigo, vino ami encuentro en una calle de la Baixa
aquel hombre mal vestido, mendigo de profesión que se le nota
en la cara,
que simpatiza conmigo y yo simpatizo con él;
y recíprocamente, en un gesto generoso, desbordante, le di
cuanto tenía
(excepto, naturalmente, lo que estaba en el bolsillo donde llevo
más dinero:
no soy tonto ni novelista ruso en ejercicio,
y romanticismo, sí, pero poco a poco...)

Siento simpatía por toda esa gente,
sobre todo cuando no merece simpatía.
Sí, yo soy también vagabundo y mendigo,
y lo soy tambien por culpa mía.

Ser vagabundo y mendigo no es ser vagabundo y mendigo:
es estar a un lado en la escala social,
es no ser adaptable a las normas de la vida,
a las normas reales o sentimentales de la vida:
no ser juez de Supremo, empleado fijo, prostituta,
no ser pobre de verdad, ni obrero explotado
no ser sediento de justicia o capitán de caballería
no ser, en fin, aquellos personajes de los novelistas
que se hartan de las letras porque tienen razón para llorar légrimas,
y se rebelan contra la vida social porque tienen razón para
considerarlo.

No:¡todo menos tener razón!
¡Todo menos que la humanidad me importe!
¡Todo menos ceder al humanitarismo!
¿De qué sirve una sensación si hay una razón exterior para ella?

Sí, ser vagabundo y mendigo como lo soy yo,
no es ser vagabundo y mendigo, lo que es tan corriente:
es estar aislado en el alma, que eso sí es ser vagabundo,
es tener que pedir a los días que pasen y nos dejen, eso sí que
es ser mendigo.

Todo lo demas es estúpido como un Dostoievski o un Gorki.
Todo lo demas es tener hambre o no tener qué ponerse.
Y, aunque eso suceda, le sucede a tanta gente
que ni vale la pena tener pena de la gente a la que le sucede.
Soy vagabundo y mendigo de verdad, esto es, en el sentido figurado,
y me estoy regodeando en una gan caridad por mí mismo.

[...]

Fernando Pessoa

87.


[..]


La capacidad de pensar lo que siento que me distingue
del hombre vulgar
más de lo que éste se distingue del mono.
(Sí, mañana el hombre vulgar quizás me lea y comprenda
la sustancia de mi ser,
sí, lo admito,
pero el mono ya hoy sabe leer al hombre vulgar y
comprende la sustancia de su ser.

Si algo fue ¿po qué no es?
¿Ser no es ser?

Las flores del campo de mi infancia, ¿no las tendré
eternamente en otra manera de ser?

¿Perderé para siempre los afectos que tuve, y hasta
los efectos que pensé tener?
¿Hay alguien que tenga la llave de la puerta del ser, que
no tiene puerta,
y me pueda abrir con razones la inteligencia del mundo?


(No, no es cansancio y otros poemas sin fecha. Alvaro de Campos)

Fernando Pessoa

97.

No tener emociones, no tener deseos, no tener voluntades
sino ser apenas, en el aire sentido de las cosas,
una emoción abstracta con alas de pensamiento,



no ser deshonesto ni no deshonesto, separado o junto, ni igual a los demás, ni diferente de los demás, vivierlos en distinto, separarse de ellos como quien, distraído, se olvida de sí...

Fernando Pessoa

87.

El tumulto concentrado de mi imaginación intelectual...

Hacerle hijos a la razón practica, como los creyentes enérgicos...

Mi juventud perpetua
de vivir las cosas por el lado de las sensaciones y no de las responsabilidades.


[...]



(Fragmento. No, no es cansancio y otros poemas sin fecha. Alvaro de Campos

Fernando Pessoa

Lisbon Revisited

Nada me ata a nada.
Quiero cincuenta cosas al tiempo.
Con angustia del que tiene hambre de carne anhelo
no sé bien qué:
definidamente lo indefinido…
Duermo inquieto, y vivo en el soñar inquieto
de quien duerme inquieto, a medias soñando.

Me cerraron todas las puertas abastractas y necesarias.
Corrieron cortinas ante todas las hipótesis que podría
ver en la calle.
En el callejón que yo encontré no hay el número de
puerta que me dieron.

Desperté a la m isma vida que me había adormecido.
Hasta mis ejércitos soñados sufrieron derrota.
Hasta mis sueños se sintieron falsos al ser soñados.
Hasta la vida tan sólo deseada me harta -hasta esa vida…
Comprendo a intervalos inconexos;
escribo en los lapsos de cansancio;
y es tedio hasta el tedio lo que me arroja a la playa.
No sé qué destino o futuro compete a mi angustia sin timón;
no sé qué islas del Sur imposible me aguardan, náufrago;
o qué palmares de literatura me darán un verso al menos.

No, no sé esto, ni otra cosa, ni cosa alguna…
Y en el fondo de mi espíritu, donde sueño lo que soñé,
en los campos últimos del alma, donde memoro sin causa
(y el pasado es una niebla natural de lágrimas falsas),
en los caminos y atajos de las florestas lejanas
donde supuse mi ser,
huyen desmantelados, últimos restos
de la ilusión final,
mis ejércitos soñados, derrotados sin haber sido,
mis cohortes por existir, despedazadas en Dios.

Otra vez vuelvo a verte,
ciudad de mi infancia pavorosamente perdida…
Ciudad triste y alegre, otra vez sueño aquí…
¿Yo? Pero, ¿soy yo el mismo que aquí viví, y aquí volví,
y aquí volví a volver y volver,
y aquí de nuevo he vuelto a volver?
¿O todos los Yo que aquí estuve o estuvieron somos
una serie de cuentas-entes ensartadas en un hilo-memoria,
una serie de sueños de mí por alguien que está fuera de mí?

Otra vez vuelvo a verte
con el corazón más lejano, el alma menos mía.

Otra vez vuelvo a verte
con el corazón más lejano, el alma menos mía.

Otra vez vuelvo a verte -Lisboa y Tajo y todo-
transeúnte inútil de ti y de mí,
extranjero aquí como en todas partes,
tan casual en la vida como en el alma,
fantasma errante por salones de recuerdos
con ruidos de ratas y de maderas que crujen
en el castillo maldito de tener que vivir…

Otra vez vuelvo a verte
sombra que pasa a través de sombras y brilla
un momento a una luz fúnebre desconocida
y entra en la noche cual estela de barco al perderse
en el agua que dejamos oír…

Otra vez vuelvo a verte,
mas, ¡ay, a mí no vuelvo a verme!
Se rompió el espejo mágico en el que volvía a verme idéntico,
y en cada fragmento fatídico veo sólo un pedazo de mí,
¡un pedazo de ti y de mí!

Fernando Pessoa

A proposito de Kant



Sólo conocemos de las cosas lo que nosotros mismos ponemos a priori en ellas

E.K.


No quiero las verdades de colores que andan por las calles

A tientas o en cuclillas

Quiero mi propio andar a tientas

Siempre digiriendo…siempre en proceso de más...

Si tenéis la verdad, guardárosla.!


El conocimiento os hará libres!

-se encargan de ladrar los sucios perros encadenados al consumismo-

su utilidad me enferma hasta el punto de ebullición

y me recreo en otro estado…


¿De qué os queréis hacer libres débiles mortales?

Si ya han hecho a todos los dioses desbordarse por el mundo…

¿De qué os queréis verdad alguna?

Si cada palabra que pronuncian se encarga de enmascararla en vuestro corazón…

¿Por qué su necesidad adjudicada de sonrisas falsas?


Me vomito hasta el hastío por no querer saber más nada.



[dicen que es Anónimo]

Fernando Pessoa


No me vengáis con conclusiones:

la única conclusión es morir.

No me traigáis estéticas

No me habléis de moral

¡Llevaos de aquí la metafísica!