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Abd Al-Wahhab Al Bayati,

Bagdad

Dure cuanto dure el diálogo a distancia,
Bagdad seguirá siendo
sol ardiente
frente que se renueva
fuego eterno.
Las cósmicas visiones
de un poeta, en su infancia.

Abd Al-Wahhab Al Bayati

POESÍA Y REVOLUCIÓN

«La falsedad del verso
es su mayor dulzura»,
afirmaban.
Mentían,
hatajo de haraganes tuertos,
sandalias de implacables sultanes
invasores.
¡Destruye esos ídolos, poesía!
¡Irrumpe en todo lo que nos atañe!
Ven a recorrer los mares,
a contemplar la estrella de los pueblos.
Que yo voy a lanzar al vuelo las campanas,
a entrar en la hoguera con los pies desnudos.

Abd Al-Wahhab Al Bayati

EL POETA SE DISCULPA POR TAN BREVE DISCURSO

Señoras y señores:
mi discurso será breve,
pues detesto que las palabras ocupen todo mi tiempo.
Mi lengua
no es una espada de madera.
Mis palabras, señoras, son de oro.
Mis palabras, señores, son racimos de cólera:
no estoy borracho, sino harto.
Las velas se han apagado,
las noches son frías.
Y yo llevo mi corazón en una maleta
como un niño muerto cuya cruz se hundió en el llanto
después de mil traiciones, tras un millar de sucias mentiras.
Mi discurso ha sido breve:
no estoy borracho, simplemente me burlo
de mi propio dolor.
Yo no soy el César,
pero Roma está ardiendo por los cuatro costados.
Y mi alma se ahoga
bajo mil traiciones, entre un millar de sucias mentiras.
Adiós, pues,
señoras y señores.