Fernando Pessoa

Quizá no sea más que mi sueño...
Esa sonrisa será para otro, o las prpuestas de otro,
rubia débil...
esa mirada para mí casual como un calendario...
ese agradecerme cuando no la dejé caer en el tranvía,
un agradecimiento...
perfectamente...
me gusta oírle en sueño el seguimiento que no hubo
de cosas que no llegó a haber.
¿La muchacha que nunca es adulta se prostituye?
Creo verdaderamente que poca muchacha llega a ser adulta y puta,
y la que llega a ser adulta y puta muere sin pasar por eso.

Rubia débil, figura inglesa absolutamente portuguesa,
cadsa vez que te encuentro me acuerdo de versos que olvidé,
está claro que no me importas nada
ni me acuerdo de haberte olvidado sino cuando te veo,
pero al encontrarte das sonido al dia y al destino,
una poesía de superficie,
una cosa más en el menos de la inutilidad de la vida...
Rubia débil, feliz porque no eres enteramente real,
porque nada que vale la pena de ser recordado es enteramente real,
y nada que vale la pena de ser real vale la pena.

Haiku/ Jack Kerouac



Ignorando mi pan
el gorrión
picotea en el pasto

**

Un toro negro
y un pajarito blanco
parados juntos en la orilla

**

¿Por qué me estás mirando,
abeja?
Yo no soy una flor


Alberto Blanco

Tokonoma


No la flor
ni el florero
sino el espacio vacío
donde sucede el milagro del color

No la luz
ni la sombra
sino la ausencia de yo
que capta hasta el más ínfimo detalle

No la casa
ni la intemperie
sino el antiguo umbral
donde se disuelven las contradicciones

No el pabellón
nisiquiera el tokonoma
como albergue de la pintura
que pausada se envuelve en la sombra


No el sí
tampoco el no
que a fin de cuentas
no son la realidad sino sólo palabras

No la voz
ni el silencio
porque las palabras
también son parte de la realidad

Sólo
la belleza
una cierta elegancia
una serenidad eternamentente inalterable

Sólo
el misterio
que se revoca
en la íntima trama del ser



Cesare Pavese

Tú eres como un tierra
que ninguno nunca ha dicho.
Tú no esperas nada
sino la palabra
que brotara del fondo
como un fruto entre las ramas.
Aquí está un viento que te llega.
Cosas secas y muertas
te llenan y van en el viento.
Mienmbros y palabras antiguas.
Tú tiemblas en el verano.

Roberto Juarroz

I

Una red de mirada
mantiene unido al mundo
no la deja caerse.
Y aunque yo no sepa qué pasa con los ciegos,
mis ojos van a apoyarse en una espalda
que puede ser de dios.
Sin embargo,
ellos bucan otra red, otro hilo
que anda cerrando ojos con un traje prestado
y descuelga una lluvia ya sin suelo ni cielo.
Mis ojos buscan eso
que nos hace sacarnos los zapatos
para ver si hay algo más sosteniéndonos debajo o inventar un pájaro
para averiguar si existe el aire
o crear un mundo
para saber si hay dios
o ponernos el sombrero
para comprobar que existimos

The love of Zero

Shuntaro Tanikawa

El ingenuo

LA PROPIA PUNTA DE LOS PIES se ve terriblemente lejos
los cinco dedos, como cinco desconocidos,
se congregan indiferentes

junto a la cama hay un teléfono que me conecta al mundo
pero no hay nadie a quien quiera llamar
desde que recuerdo, mi vida sólo consiste en tareas por
[hacer
ni mi padre ni mi madre me enseñaron cómo hablar de
[las cosas que suceden en el mundo

me apoyo en versar de una frase a otra desde hace
[cuarenta años
si me preguntan: ¿tú quién diablos eres?, responder “soy
[un poeta” como lo más seguro
es algo ambiguo
cuando abandoné a aquella mujer… ¿era un poeta?
cuando como mi papa asada favorita … ¿soy un poeta?
yo, el de la cabeza adelgazada… ¿acaso un poeta?
hombres semejantes, de edad mediana y que no son
[poetas, abundan

yo sólo soy un niño ingenuo
que persigue mariposas de palabras bellas
ese niño —genio y fi gura—
jamás notó el herir a otros
sino hasta su sepultura

la poesía
es tan absurda

Pierre Oster

Poema veintisiete

El universo de nuevo aparece frente a mí... El universo de nuevo rima con el leguaje.

Retengo en mis manos inmóviles la existencia unánime de los nombres.

El despliegue de un cielo real en torno a losárboles de brumario,

el hechizo de los campos dispersos, el sol extendido por todos los sitios,

ésta es la historia que me cuenta un poderoso paisaje de otoño.

Un lugar hay allí ya dispuesto para aquel que se quire testigo de la otra eternidad.

Oliverio Girondo

No soy yo quien escucha
ese trote llovido que atraviesa mis venas.

No soy yo quien se pasa la lengua entre los labios,
al sentir que la boca se me llena de arena.

No soy yo quien espera,
enredado en mis nervios,
que las horas me acerquen el alivio del sueño,
ni el que está con mis manos, de yeso enloquecido,
mirando, entre mis huesos, las áridas paredes.

No soy yo quien escribe estas palabras huérfanas.